El Eros griego y el Eros platónico

DEL MITO A LA FILOSOFÍA

 

Lourdes Boulangger Atoche

 
La mitología nace con la preocupación del hombre por hallar una respuesta a las primeras preguntas que se hace sobre su origen y el origen de la realidad. El hombre intenta explicar por medio de historias fantásticas como es que funcionan las fuerzas existentes en la naturaleza. Así surgen los primeros intentos por hallar un conocimiento del origen del hombre y el mundo.
 
Poco a poco, el hombre que por su naturaleza pensante es llamado a la reflexión se va planteando que la mitología no es suficiente para dar respuesta a su inquietud por saber, dando paso al nacimiento de la madre de todas las ciencias: la filosofía.

Es así que la antigua Grecia que cuenta con un gran panteón de dioses mitológicos se convierte en la cuna de la filosofía occidental que llega hasta nuestros días.
 
Una de las preocupaciones de la filosofía ha sido el tema del amor, desarrollado en el Banquete de Platón donde se comienza por dar una alabanza hacia el amor y luego se da busca dar una definición del amor desde su naturaleza elevándolo a cuestiones metafísicas.
 
El amor desde la concepción griega se remonta, en principio,  a la mitología, de donde recibe el nombre de Eros. En griego antiguo eros[1], significa  amor y especialmente pasión.
 
Eros es el dios griego del amor y el deseo sexual. También fue adorado como dios de la fertilidad, se cree que un contemporáneo de los primigenios del Caos,  por lo que Eros uno de los dioses más antiguos. En los Misterios dionisiacos Eros que se denomina “protagonus”, el primer nacido. Pero hay muchas variaciones. Según Aristófanes en Las Aves, se dice que nació de Erebus y la noche[2]. Sin embargo, en el Theogonia, el poema épico escrito por Hesiodo, se menciona un Eros tipificado como un acompañante de Afrodita, pero no su hijo. Otra leyenda dice que él era el hijo de Iris y Zeus[3].

Generalmente, el Cupido romano es representado como un joven con alas, con su arco y flechas listas para disparar a los corazones de los dioses o mortales, y hacer que despierte el deseo en ellos. Sus flechas se dividen en dos tipos: de oro con plumas de paloma que despiertan el amor, y flechas de plomo con plumas de búho que causaba la indiferencia. Era considerado un ser sin escrúpulos, y un peligro para quienes lo rodean, Eros haría tanto daño como él podría, posiblemente por herir los corazones de todos. Sin embargo según el mito de Eros y la Psique narrado por Apuyuelo, él mismo cayó en el amor.

El Eros mitológico es puramente pasional y está orientado al amor carnal. Después de todo, siempre está acompañado de Afrodita, diosa de la belleza que está estrechamente vinculada a la lujuria en el pensamiento griego.

¿Pero es el eros de la mitología griega el mismo eros al que se refiere Platón en el  diálogo El Banquete? El eros mitológico orientado al amor carnal y al deseo sexual difícilmente puede ser compatible con el pensamiento platónico, ya que según éste, el cuerpo es la cárcel del alma.
Para Platón el amor no es un dios como en los mitos, sino más bien un daimon[4], un espíritu intermediario entre los dioses y lo hombres. Los dioses poseen la belleza y la inmortalidad. El amor, en cambio desea siempre lo bello, y lo desea justamente porque carece de ello, puesto que se desea sólo lo que no tiene. Sin embargo, el amor aunque carece de la belleza que tanto anhela, tampoco es feo ni malo, sino que es un punto intermedio entre lo bello y lo feo. Lo cual se explica atribuyendo el origen de Eros, a Poros (la abundancia) y a Penia (la pobreza) como sus padres.

[Eros, el amor]… estando en  medio de los unos y los otros [dioses y hombres] los suma, ayuda a llenar [el vacío que los separa], de manera que el todo consigo mismo queda ligado[5]. El Eros platónico, por tanto viene a ser una fuerza unificadora de la realidad existente siendo un punto medio entre lo material e inmaterial, y,  entre lo terreno y lo celeste.
 
El amor no sólo está orientado a las cosas bellas sino también a su generación como forma de preservar la virtud, por el afán de perpetuidad que tiene el hombre, de donde se deduce que el amor también está orientado a la inmortalidad.

De esta manera, en el amor entre hombre y mujer que va dirigido al cuerpo, éstos se procuran la inmortalidad a través de la procreación de los hijos. En cambio, el amor de los hombres fecundos en el alma es más imperecedero, pues va orientado a generar belleza en la poesía y en las otras artes y ciencias, al cultivo de la virtud y la sabiduría.

Esto determina que se considera más elevado el amor entre iguales que entre desiguales, porque hombre y mujer consuman su amor a través del cuerpo en la generación de los hijos. En cambio el amor entre iguales (el amor entre hombres, que es el que tiene mayor valoración debido a la misoginia existente en la antigua Grecia) es un amor del amante hacia el alma del amado y orientado hacia la virtud, desligado a la cárcel del cuerpo. Esta mayor valoración del alma con respecto al cuerpo la encontramos en muchos neoplatónico como es el caso de Marsilio Ficino e incluso en el S. XIX, en Margaret Fuller, cuando al hablar a propósito de la homosexualidad dice que “(…) una mujer puede enamorarse de otra mujer y ese amor está regido por la misma ley que el amor entre personas de diferente sexo, sólo que es puramente intelectual y espiritual y no profanado por mezcla alguna de instintos más bajos[6]”

Consiguientemente debido a los diferentes tipos de amor existentes[7], hay escalas en el Amor platónico. El Eros griego es sólo el primer escalón del amor según la definición de Platón, pues está dirigido a la belleza corpórea. Primero se comienza por amar un cuerpo específico, luego por admirar la belleza en los demás cuerpos y así se llega a amar la belleza del alma, y luego las normas, las ciencias hasta que contemple lo bello por naturaleza que vendría ser la Belleza en abstracto.

El amor, por tanto viene a ser el motor de las almas para escalar hacia la Belleza monoeides, en griego de una sola forma o especie, simple pura, en sí misma, que es el verdadero objeto del amor. Por tanto todos los hombres estamos inclinados al amor.
La Belleza para Platón se corresponde con el Uno de donde brotan el conocimiento y las ideas de las que es reflejo el mundo material, de manera que el amor se identifica con el deseo de conocer la Belleza en sí misma en equivalencia con el Uno del cual fluyen todas las cosas, y al cual anhelan volver. La dimensión ontológica y metafísica del Eros constituye una tendencia dinámica hacia lo bueno, lo bello y hacia la unidad[8].

En el diálogo se dice que existe un deseo en el hombre que le mueve a desear las cosas buenas. Entonces Diotima pregunta a Sócrates qué sucede con aquel que llega a poseer las cosas buenas, a lo que este responde que será feliz[9]. Lo mismo sucede con el amante que posee al ser amado. Sin embargo sólo se puede contemplar la belleza y el bien en el UNO.

La felicidad está fuera del mundo material, ya que sólo podemos alcanzar la belleza y lo bueno en sí mismo con la liberación del alma de la cárcel del cuerpo, según la concepción platónica.
 
 
 
 
 

 [1] eros, amor, y especialmente pasión; deseo apasionado o vehemente; exaltación o alegría.  José M Pabón S. de Urbina. Vox : diccionario manual griego español. Barcelona : Bibliograf, 1970.
[2] Aristófanes. Las Aves; traducción de Federico Baraibar y Zumarraga. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1969. pp. 27
[3] Garibay Kintana, Angel María. Mitología griega: dioses y héroes. México, DF : Porrúa, 1964.
[4] daimon, dios, diosa, divinidad inferior, espíritu de los muertos, sombra, fantasma.  José M Pabón S. de Urbina. Vox: diccionario manual griego español. Barcelona: Bibliograf, 1970.
[5] Platone; introduzione, traduzione, note, apparati di Giovanni Reale. Simposio: testo greco a fronte. Milano: R.C.S. Libri, 2008. pp. 178
[6]Margaret Fuller. La mujer en siglo XIX. El mito de Miranda y Casandra
[7] Lo diferentes tipos de amor a los cuales hace referencia El banquete son: el amor entre iguales, entre hombres, y entre mujeres; valorándose más el primero que el segundo. El amor entre desiguales, entre varón y mujer. El amor por la virtud (las ciencias y las artes). El amor hacia el alma. Y, el amor hacia la Belleza en sí misma.
[8] Aquí es donde se asemeja el pensamiento platónico a la cuestión metafísica de los trascendentales Unidad, Bondad, Belleza y Verdad puesto que la Belleza es considerada como verdadera, buena y única en su forma en Platón.
[9] Platone; introduzione, traduzione, note, apparati di Giovanni Reale. Simposio: testo greco a fronte. Milano: R.C.S. Libri, 2008. pp. 184

    • Jorge González
    • 18/04/10

    Me pareció excelente y muy claro

    • victor lopez
    • 2/11/10

    es un articulo muy enclarecedor sobre el tema del amor. tema que estratado en el banquete de platon, y que es un texto belisimo para entrarse al misterio de este tema.

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